TOCÓ FONDO

Un equipo sin alma. Sin reacción, apático, abatido, sin respuestas. Así es la realidad de Gimnasia, que volvió a perder y tocó fondo: pateó solamente dos veces al arco en todo el partido, desperdició un penal y exhibió todas sus falencias individuales y colectivas. Sin hacer una tarea brillante, River superó al Lobo con claridad y le dio otro cachetazo al elenco platense. Rogelio Funes Mori y Juan Manuel Diaz marcaron los tantos del Millonario, ambos en el segundo tiempo.
Fue la peor actuación del conjunto Mens Sana. Ni siquiera los flojísimos rendimientos ante Patronato, Desamparados y Defensa y Justicia habían sido tan deplorables cómo la imagen que terminó dando el Tripero en el Nuevo Gasómetro. Al fin y al cabo, la historia sigue siendo la misma: los errores se repiten y multiplican fecha tras fecha y ante la primera adversidad el equipo se derrumba. Futbolísticamente no, porque ofrece muy poco. Anímicamente sí, porque se desploma en la cancha. Desde hace varias temporadas (desde que el Lobo empezó la lucha por evitar el descenso), cuando a Gimnasia le convierten un gol, el trámite del match parece estar sentenciado.
Sin embargo, había tenido un arranque prometedor el team albiazul en el inicio del juego de un partido que adqurió un ritmo vertiginoso en los primeros diez minutos. A los 2', posicionado sobre la puerta del área, Vizcarra sacó un remate potente pero sin demasiada dirección que se fue desviado. Enseguida respondió River con una acción neta de gol despilfarrada increíblemente por el reemplazante de Cavenaghi: tras un rechazo defectuoso de Alán Ruiz en el área chica, a Funes Mori (sin marca alguna) le cayó la pelota en los pies y el delantero creyendo que se encontraba en off side remató sin fuerzas al medio del arco ante un Monetti que demostró soltura y desactivó el peligro reteniendo el esférico entre sus brazos.
Y en ese ida y vuelta constante que proponía el desarrollo del pleito, Gimnasia se encontró con un penal a los 7 minutos como consecuencia de una fuerte infracción de J.M. Díaz a Vizcarra sobre el borde derecho del área grande. Gonzalo Vargas se hizo cargo de la pena máxima pero desilucionó por completo con su definición: El Turbo sacó un disparo débil, bajo y sin fortaleza que fue despejado por Chichizola hacia un costado. Casco no pudo aprovechar el rebote que dio el arquero y la situación de peligro se diluyó instantaneamente. Esa fue la última situación de riesgo que tuvo el elenco de Ingrao, de ahí en más la debacle comenzaría a gestarse.
El penal errado lo mató emocionalmente al Lobo y lo hizo revivir al equipo de Almeyda. Como dice ese viejo axioma "el fútbol son estados de ánimo", está acepción quedó evidenciada notablemente en el transcurso del partido. El conjunto de Nuñez se apoderó de la posesión del balón, ganó la "batalla" del mediocampo y fue adelantándose cada vez más en el terreno. Y como fruto de esa mejoría, el conjunto local contó dos oportunidades tangibles para quebrar el cero y en ambas tuvo como protagonista al mismo jugador: Funes Mori. En la primera, el Nueve de la cantera riverplatense lo "durmió" en velocidad a O. Benítez y al quedar mano a mano con el portero, se apuró en la definición y su remate salió alto y desviado. En la segunda, luego de un centro de C. Sanchez desde el sector izquierdo, el centrodelantero alcanzó a impactar el balón pero su cabezazo se fue por encima del travesaño.
Gimnasia ya era un espectador de lujo en el partido y para colmo el único futbolista capaz de generar alguna maniobra o aproximación de avance hacia el campo contrario se lesionó cuando recién habia pasado el cuarto de hora. Una dura entrada de C. Sanchez obligó a Alán Ruiz a dejar la cancha. Dardo Miloc ingresó en lugar del habilidoso volante para otorgarle equilibrio y orden a una zona de volantes que estaba "liberada" con un Emiliano Mendez lento en la marca e impreciso en los pases.
Promediando los 30 minutos, el ritmo frenético del encuentro cesó y el cotejo cayó en un "pozo" que se mantuvo hasta el final de la primera parte. Gimnasia se fue a los vestuarios confundido, apesadumbrado, con una mezla rara de sensaciones: por un lado, podría haber estado en ganancia en el resultado por aquel penal desperdiciado pero por otro, también podría haber estado en desventaja después del bajón que le produjo, justamente, errar el penal. Muchas cosas debía corregir el Lobo para salir a afrontar la segunda etapa.
En el complemento (como lo demostró en todos los segundos tiempos de este campeonato, a excepción del choque frente a Chacarita) Gimnasia siguió por la misma senda de las falencias y ese mal camino lo derivó indefectiblemente a una derrota irremediable que se consumó en 20 minutos, porque después de las conquistas del Millonario los minutos restantes estuvieron absolutamente demás.
River golpeó de movida. A los 3 minutos, luego un yerro inexplicable de Goux al querer despejar el balón, Funes Mori aprovechó al máximo la falla del defensor, avanzó con la pelota en movimiento hasta la puerta del área y ante la salida desesperada de Monetti, sacó un fortísimo derechazo que se clavó en el ángulo superior derecho del guardavallas. El gol en contra aniquiló las esperanzas de Gimnasia. Y a los 23 minutos, tras un envío desde la derecha proveniente un tiro libre, Juan Manuel Díaz le ganó a su marcador en las alturas y con un certero cabezazo al palo derecho del Uno gimnasista estiró la distancia en el marcador y puso el 2 a 0 para la Banda.
Desbordado, partido, desorientado, vencido. Así estaba el Tripero. Los cambios del técnico no surtieron ningún efecto (Quiñones x Vargas y Chaves por Méndez) y a fin de cuentas fueron un "manotazo de ahogado" del entrenador ante un panorama oscuro. Incluso pudo haber sido aún más catastrófica la diferencia en el tanteador porque River contó con más situaciones y entre ellas lás más destacadas fueron dos disparos de media distancia de Aguirre y el Chori Domínguez que concluyeron desviados.
Segunda derrota consecutiva (tercera en total en el certamen) que sufre Gimnasia, que no tiene una idea, un patrón ni una identidad de juego. Un Lobo que como si fuera poco, cuenta con técnico sin carácter, que tiene visiones equívocas del juego y conceptos muy alejados de la realidad que atraviesa el Mens Sana. De esta manera, con el coach en la cuerda floja, con todas las urgencias a cuestas y con la necesidad imperiosa de ganar, el conjunto albiazul recibirá el próximo Sábado a las 11 hs a Atlanta (que todavía no ganó en el torneo) y buscará redimirse ante su gente con un triunfo y un buen desempeño que sirva para empezar a borrar las pésimas actuaciones que viene acumulando.
Goles: 3'ST Rogelio G. Funes Mori (RP), 23'ST Juan M. Díaz (RP).
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