EL LOBO Y UNA ACTUACIÓN DECEPCIONANTE

Desconcertado, desordenado, confundido. Así estuvo Gimnasia en el encuentro ante Patronato. El equipo de Ingrao tuvo un rendimiento muy flojo y terminó igualando 0 a 0 frente al conjunto de Paraná en un partido al que nunca le encontró la vuelta para poder superar a la visita. Los errores y las falencias, tanto colectivas como individuales volvieron a estar presentes, pero esta vez no se tradujeron en goles en contra debido a la falta de contundencia del rival. Para destacar, dentro de esta pobrisima actuación del Lobo, la gran labor del debutante Nahuel Fernándes Silva y la correcta intervención de Alán Ruiz en la segunda etapa.
Tras la derrota en Rosario frente a Central, el entrenador tripero cambió el sistema táctico para este choque. El 3-5-2 implementado en el Gigante de Arroyito se transformó en un 4-4-2 convencional para recibir al elenco de Marcelo Fuentes. Sin embargo, la variación del armado posicional no significó ninguna mejora y eso quedó evidenciado a lo largo de todo el match contra el equipo paranaense. De las tres caras nuevas que saltaron a la cancha para este juego, el de mejor desempeño fue el juvenil Fernándes Silva. El volante surgido en la cantera del club le aportó al team albiazul velocidad, frescura y esa cuota de fútbol que tanto necesita. Por contrario, los laterales Mariano Viola y Marcelo Cardozo tuvieron una performance muy deslucida, mostrándose ambos temerosos, dubitativos e imprecisos con la pelota en los pies.
Durante el primer tiempo, Gimnasia se acercó tan solo en dos ocasiones al arco defendido por Blázquez. La primera aproximación de riesgo se produjo a los pocos minutos de comenzado el partido y tuvo como protagonista a Franco Mendoza, quien ubicado sobre el borde derecho del área mano a mano con el arquero, efectuó un remate cruzado direccionado hacia el palo derecho que salió desviado. La segunda llegada de peligro con la que contó el Mens Sana en la parte inicial fue a través de un disparo de media distancia de Fernándes Silva. Nada más. Después de esas maniobras en ataque, el Lobo no volvió a inquietar la valla visitante y se "perdió" en el trámite del partido, deambuló por el campo de juego sin ideas en absoluto.
Ante esta situación, Patronato se percató de las dificultades del local y rápidamente empezó a complicarle la noche al dueño de casa. Las proyecciones del lateral derecho Gerardo Acosta fueron sumamente relevantes para las chances de peligro generadas por el Santo. Tres remates desviados, dos de Diego Jara y uno de Martín Cabrera, encendieron el llamado de alerta en las adyacencias de Monetti. Pero sin lugar a dudas, la posibilidad más clara que tuvo el elenco rojinegro para marcar derivó de una falla de la defensa gimnasista. Promediando la media hora de la primera mitad, Oliver Benítez calculó mal en el cierre y despejó defectuosamente un balón en la puerta del área que recayó en Jara. El delantero, sin marca alguna, no estuvo fino para definir y su disparó salió por arriba del travesaño.
En el complemento, la tónica del partido arrancó siendo de la misma forma en que finalizó la primera etapa. Patronato seguía oficiando, con mucho orden, entrega, sacrificio, actitud y con muy poco fútbol, como el dominador del cotejo. Pero esa ínfima producción futbolística le alcanzaba a la visita para generarle zozobra al conjunto platense.
Gimnasia continuaba dormido en el verde césped y todo hacia indicar que las modificaciones estaban el caer, el técnico tenía que "mover" el banco para intentar darle un giro al desarrollo del pleito. Y la primera modificación llegó, pero no se debió a una decisión táctica del Dt, sino que la variante fue obligada como consecuencia de la lesión del lateral izquierdo Marcelo Cardozo. En reemplazo del jugador saliente ingresó Cristian Piarrou para ocupar la misma posición del ex Defensa y Justicia. El cambio realizado por Ingrao generó sorpresa, sobre todo, porque fue conservador, no fue de tinte ofensivo.
Con el correr de los minutos, el Lobo no conseguía capitalizar la tenencia de la pelota y observaba como un espectador de lujo cómo en su propia cara Patronato hacía circular el esférico. Ni siquiera la entrada de Vargas alteró el curso de esa trama (que si bien con su presencia y su olfato goleador le dio otro sentido a la zona de ataque) de modo que no estaba en cancha ese asistidor, creador o generador de juego que elaborara las posibilidades para convertir. Y ese jugador tiene nombre y apellido: Alán Ruiz. El joven surgido de las divisiones inferiores de la institución albiazul ingresó a falta de 15 minutos para la conclusión del partido. En el poco tiempo que estuvo en el terreno demostró su capacidad de manejo, su habilidad, su técnica y su jerarquía. Aunque lo que no se terminó de comprender fue el por qué de la salida de Fernándes Silva, de modo que Ingrao puso a un futbolista que le podía aportar mucho al equipo (A. Ruiz) pero inexplicablemente sacó a quién podría haber sido su socio, su ladero más directo en cuanto a la generación de fútbol.
Sobre el final, cuando quedaba muy poco para el epílogo, Gimnasia lo pudo haber ganado. Tras un error en el despeje de un defensor visitante, Choy posicionado casi sobre el punto del penal se topó inesperadamente con el balón y remató con potencia pero su disparo se fue por encima del travesaño. Pero como se pudo haber llevado los tres puntos por una desatención del rival, también por una (de las tantas) desconcentración propia casi lo pierde en la agonía del encuentro por una falencia en la marcación que terminó con un cabezazo desviado de Diego Jara.
Punto y nada más para este Gimnasia no puede contra sus propios males, que no sabe a lo que juega y que no encuentra los caminos para una mejoría. El próximo lunes a las 21hs Gimnasia visitará a Chacarita y esa será una muy buena oportunidad para que los dirigidos por Ingrao comiencen a darle dirección a este barco de color azul y blanco.
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