UN EMPATE CON GUSTO A POCO

Un punto con sabor agridulce fue para Gimnasia la igualdad sin goles frente a Instituto. El Lobo fue claramente superior a su rival en cuanto a juego y a situaciones de peligro pero la buena actuación del arquero visitante y la falta de contundencia (ya habitual en el elenco platense) le imposibilitaron conseguir un triunfo que le viene siendo esquivo hace varias fechas. Con este resultado, el conjunto albiazul suma 42 unidades en la tabla de posiciones y quedó aún más alejado de la zona de promoción por un ascenso a Primera -a 8 puntos de Rosario Central- y ahora más nunca pasará a depender más de caídas ajenas que de victorias propias para continuar expectante en los puestos de vanguardia y lograr una reválida para retornar a la máxima categoría.
A diferencia del pobre rendimiento exhibido versus Atlanta, el Tripero mejoró su imagen notablemente ante la Gloria cordobesa. El conjunto de Troglio tuvo un destacado desempeño a lo largo de todo el encuentro y puso en aprietos en varias ocasiones al líder del certamen. Sin embargo, el cuadro Mens Sana nuevamente evidenció su principal déficit: la ineficacia, la mala puntería en los metros finales. El Lobo careció de esa dosis de precisión para rematar todas las chances de riesgo que generó y terminó sin poder romper la paridad en un cotejo que fue ampliamente mejor que su adversario aunque no logró plasmarlo en el marcador.
En la primera etapa, Gimnasia tuvo cuatro aproximaciones reales en ataque y dos de ellas fueron chances netas para ponerse en ventaja. En la primera, promediando los 10 minutos de juego, tras un pase estupendo de De Blasis, Choy no pudo vulnerar la resistencia de Chiarini en el mano a mano y su disparo fue despejado hacia un costado por el guardavallas albirrojo. La segunda opción nítida para quebrar el cero estuvo en los pies de Altobelli, sin embargo al remate (que tuvo mucha potencia) del delantero le faltó dirección y la pelota pegó en el lado externo de la red y se fue desviada. Las restantes intervenciones del Lobo en ataque tuvieron como protagonista a Nicolás Cabrera que se anotó en el ranking de llegadas albiazul en dos oportunidades: en la primera, sin marca alguna en el corazón del área, no alcanzó a conectar el balón tras un centro de Chaves desde la izquierda debido a un cierre salvador de Barsottini, quién mandó el esférico al tiro de esquina; y en la segunda intentó con un potente disparo desde lejos que obligó a Chiarini a enviar la pelota al corner.
Por el lado de la visita, fue muy floja la performance del conjunto dirigido por Dario Franco. El puntero del campeonato se mostró deslucido, sin ideas, "peleado con la pelota". Aunque claro está, el elenco cordobés posee individualidades que ante la mínima distracción pueden sentenciar un partido. Y justamente la única ocasión que tuvo la Gloria para ponerse arriba en el capítulo inicial se originó como consecuencia de una desatención defensiva del local. En esa jugada, luego de una buena acción personal, Claudio Fileppi probó con un remate desde media distancia que salió desviado sobre el palo izquierdo de Monetti.
En el complemento, Instituto tuvo un mejor arranque y a los 2 minutos pudo haberse puesto en ganancia. Tras una nueva desconcentración en defensa, Paulo Dybala definió exigido ante la rápida salida de Monetti y su disparo se fue por arriba del travesaño. Pero el Tripero no se quedó atrás y respondió rápidamente. A los 5 minutos, tras una buena pared entre Benavidez y Altobelli, el lateral juvenil Mens Sana cerró la jugada desde un ángulo bastante cerrado con un remate sin demasiada fuerza que resolvió con solvencia el arquero visitante.
Al igual que en la primera mitad, Gimnasia volvió a ponerse el traje de dominador del encuentro mediante la posesión del balón -casi con exclusividad- como su principal virtud. La participación activa de De Blasis y la movilidad de Chaves y Cabrera por las bandas, sumado a la gran tarea de marca y presión de Pouso en el mediocampo, fueron fundamentales para el progreso del dueño en casa en el cotejo. Después de aquella jugada de Benavidez, el conjunto platense contó con tres situaciones más para convertir. En dos de ellas, el protagonista fue De Blasis; y en la restante Altobelli desperdició una ocasión óptima para anotar.
Las chances que tuvieron como actor relevante a De Blasis inquietaron seriamente la valla de la Gloria. La primera fue un cabezazo desviado que pasó cerca del palo izquierdo del portero y la segunda (la más peligrosa) surgió a través de una muy buena maniobra individual del volante ofensivo, quién luego de eludir a dos rivales, sacó un potente remate desde afuera del área con destino de gol pero Chiarini desactivó la bomba con una estirada colosal y envió el balón al córner. En el caso de Altobelli, el centrodelantero tuvo una ocasión muy similar a la del primer tiempo y su definición también fue muy parecida a la del primer período. Tras un buen pase de De Blasis, el atacante ex Tigre (entre otros clubes) quedó nuevamente cara a cara con el arquero adversario pero no estuvo fino en la concreción y su remate salió desviado.
Pasados los 30 minutos, el partido se fue "apagando" lentamente. Por un lado, Gimnasia hacía los méritos suficientes para obtener la victoria pero chocaba contra su mayor falencia: la anemia de gol, la falta de contundencia. Instituto, por su parte, no le disgustaba en absoluto el empate parcial y llevarse un punto de La Plata, sobre todo porque fue superado largamente en el trámite del juego y además porque conseguía estirar un poco la brecha de distancia con River en la cima del torneo.
Y así agonizó el encuentro, con un equipo que quiso ganar pero no pudo por incapacidad propia y que agotó todos sus recursos pero no le alcanzó; y con otro conjunto que se aferró a la igualdad, que se sintió cómodo en todo momento con el empate y se fue notablemente conforme con el punto conseguido que le permite continuar por la buena senda y seguir en la punta de la B Nacional.
Cada vez parece más utópico el sueño de Gimnasia de regresar a Primera en Junio. Sus oponentes directos no aflojan en la pelea de arriba y el Lobo deja pasar oportunidades continuamente, que prácticamente ya lo condenan a disputar otro año más en la segunda categoría del fútbol argentino. A pesar de todo, el torneo sigue y la próxima jornada el equipo albiazul viajará al Norte de nuestro país para enfrentarse a su homónimo jujeño con el objetivo de reencontrarse con la victoria y con el gol después de cuatro partidos sin festejos.
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