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15 ene 2012

Quilmes - Gimnasia LP

DIO UN PASO ATRÁS 
   Como en un juego de mesa, Gimnasia retrocedió varios casilleros en su visita al Cervecero. El conjunto de Pedro Troglio tuvo un flojísimo desempeño y terminó cayendo por 3 a 1 frente a Quilmes. Martín Cauteruccio (la figura del partido) en dos oportunidades – en el primer tiempo-, y Leandro Díaz – en la segunda mitad- convirtieron los tantos del elenco vencedor. Sergio Vittor marcó el gol del descuento para el Lobo. Dardo Miloc se retiró expulsado promediando la etapa inicial y dejó al conjunto albiazul con un hombre menos.
   El bajo rendimiento ante Independiente Rivadavia en la fecha pasada debería haber funcionado como una señal de alerta para el Tripero, sin embargo el team platense no pudo “maquillar” sus flaquezas y trastabilló con los dirigidos por Caruso Lombardi. 
   El encuentro fue de trámite parejo durante el primer cuarto de hora, en el cual ambos equipos se repartieron la tenencia del balón. Pero pasados los 15 minutos iniciales, el dueño de casa se reposicionó mejor que su rival en la mitad de la cancha y comenzó a evidenciar una leve superioridad. Un remate afuera de Garnier y dos cabezazos de Cauteruccio (uno desviado y otro en el travesaño) fueron las jugadas con las que contó Quilmes para empezar a justificar y edificar su incipiente dominio. Por el lado Mens Sana, la magra producción en ofensiva quedó reflejada en la única ocasión de “riesgo”, ya que fue a través de un tiro libre ejecutado por Capurro que se fue desviado. 
   El punto de inflexión del cotejo se produjo a los 33 minutos, con la infantilidad de uno de los volantes centrales del Lobo. Dardo Miloc sujetó de la camiseta a Cauteruccio dentro del área y con la pelota en movimiento e irremediablemente la acción concluyó en penal para Quilmes y en expulsión para el jugador infractor, debido a que el player acumulaba una amonestación y con ese foul recibió la segunda tarjeta amarilla. A partir de ese momento, a Gimnasia se le vino la tormenta encima y para colmo lo agarró desprevenido y sin paraguas: en un minuto se quedó con un hombre menos y como si fuese poco, con un penal en contra. 
   Cauteruccio se hizo cargo de la pena máxima y remató con gran precisión para poner a su equipo en ventaja. 
   En 10 minutos Quilmes lo desbordó y lo superó en todos los sectores a su adversario, que no encontraba los caminos. Y en esa ráfaga frenética del local, el Lobo recibió otro mazazo… 
   A los 43 minutos, Cauteruccio marcó el segundo en su cuenta personal con una estupenda maniobra individual. El delantero uruguayo dejó desairado a Miton Casco con dos gambetas brillantes dentro del área y definió con sutileza ante la salida desesperada del arquero. 
   Los 15 minutos finales de la primera parte fueron una pesadilla para el Tripero. Eran muchas las falencias que tenía que remendar para el segundo tiempo y sobre todo teniendo en consideración un dato para nada menor: arreglárselas con un jugador menos. 
   Tomando como parámetro la imagen con la que terminó Gimnasia en el epílogo del capítulo inicial, el panorama parecía tornarse aún más oscuro, más negativo para la segunda etapa. Pero… 
   Cambió el “chip” el Lobo, demostró otra actitud, otra mentalidad. En el complemento sacó a relucir su temple, su carácter, su coraje. 
   Apenas iniciado el segundo tiempo, Gimnasia lo arrinconó a Quilmes, lo puso contra las cuerdas como un boxeador herido que se sabe en desventaja y busca revertir su destino errante. Y en 50 segundos se “metió” en el partido nuevamente porque tras un tiro de esquina desde la izquierda, el arquero Tripodi falló en la salida y la pelota le quedó servida a Sergio Vittor sobre el punto del penal. El ex Independiente capitalizó al máximo su oportunidad y con un fuerte disparo al ángulo superior izquierdo achicó la distancia en el marcador y encendió la llama de la esperanza para el Mens Sana. 
   “El fútbol son estados de ánimo” afirma una de las máximas de este deporte. El equipo de Troglio evidenció y ratificó ese famoso axioma durante los primeros 15 minutos de la segunda parte. ¿Por qué? Porque se invirtieron los roles, se cambiaron los papeles. Con el tanto del descuento, Gimnasia recobró la confianza, el optimismo, la fe en sí mismo que había perdido por completo en el primer tiempo. Quilmes fue la contracara: el gol de Vittor lo colmó de dudas, lo llenó de incertidumbre, de inseguridades que brillaban por su ausencia en la primera etapa. 
   Pero… El equipo platense no aprovechó “su” momento, no le sacó todo el jugo a una situación que (más allá de la inferioridad numérica) se le presentaba favorable: tuvo a su oponente al borde del knock out pero en definitiva no lo pudo derribar. 
   Pasado el cuarto de hora, el cotejo se empezó a equilibrar e inteligentemente Quilmes comenzó a hacer circular la pelota sacando provecho del jugador demás. 
   Gimnasia, urgido por el resultado adverso y con más ganas que fútbol (de eso poco y nada) intentó ir en búsqueda de la igualdad a los “ponchazos”, sin una idea clara. Y en ese afán de conseguir el empate, se desordenó, se distrajo, se desmoronó. 
   En una de las últimas aproximaciones en ataque, (claramente) quedó descompensado defensivamente y con una contra rápida, certera, precisa, letal, el Cervecero le dio el golpe de gracia al Tripero. Luego de una salida veloz comandada por el hábil Miguel Caneo, Leandro Díaz recibió la asistencia del enganche en soledad, sin marcación alguna, y posicionado casi sobre el punto penal quebró la resistencia de Monetti y sentenció el trámite del partido a favor de Quilmes. 
   Dura derrota frente a la Cerveza, que terminó doblegándolo con justicia. Troglio deberá trabajar en demasía para levantar anímica y futbolísticamente a un equipo que en este match dio un paso en falso, pero que tendrá revancha la próxima jornada en el Bosque cuando enfrente a Deportivo Merlo. 

Goles: 34'PT Martín Cauteruccio (Qu), 44'PT Martín Cauteruccio (Qu), 1'ST Sergio Vittor (GELP), 46'ST Leandro J. Díaz (Qu).

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