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10 may 2011

Quilmes - Gimnasia LP

EL LOBO SUMÓ POCO PERO MEJORÓ SU IMAGEN
   Sumó poco pero dejó otra imagen. Gimnasia empató 2 a 2 en su visita a Quilmes, en un partido trascendental entre dos equipos comprometidos seriamente con el descenso. Lucas Castro y Claudio Graf marcaron los goles del Lobo, mientras que Pablo Vázquez y Enzo Kalinski convirtieron los tantos del Cervecero. Hernán Darío "El Indio" Ortiz se presentó oficialmente como el nuevo entrenador albiazul en reemplazo de Ángel Cappa, quién se alejó de la institución mens sana luego de la derrota sufrida ante Newell's, la fecha pasada.
   La igualdad conseguida en el estadio Centenario tiene un sabor agridulce para Gimnasia, por diversos motivos. Gracias a la derrota de Huracán frente a Olimpo, el punto obtenido le permitió al Tripero quedar a 3 unidades del Globo en la tabla de los promedios. Pero el costado negativo de la cuestión demuestra que el, ahora, equipo del Indio Ortiz continua en zona de descenso directo y como si eso fuera poco, estiró a 7 partidos la racha sin victorias. Además el empate se produjo con un rival de idénticas urgencias y un triunfo hubiese significado un gran envión anímico para el Lobo y un bajón considerable para los dirigidos por Caruso Lombardi.
   En cuanto al desarrollo del encuentro, ambos equipos salieron a disputar el cotejo cargados con la obligación y la necesidad imperiosa de lograr los tres puntos. Y en este tipo de partidos, en los cuales los conjuntos están desesperadamente urgidos de obtener triunfos, la clave para el éxito deportivo final está en aprovechar las falencias y los errores que expone el adversario, y por supuesto, ser lo más efectivo y contundente posible. Y de esa máxima del fútbol se sirvió Quilmes para ponerse en ventaja rápidamente apenas iniciado el juego. A los 2 minutos, luego de un centro enviado desde la mitad de la cancha, Miguel Caneo le ganó la posición a su marcador Milton Casco y habilitó al rosarino Pablo Vázquez, quién al igual que su compañero, se anticipó a la jugada ganándole la ubicación al juvenil Oliver Benítez y con un toque no muy bien direccionado, quebró el cero y puso el 1 a 0 en el marcador.
   El gol en contra de movida, en el arranque del pleito, exigió a Gimnasia una reacción veloz y raudamente el visitante se adueño de la posesión del balón y a través de ese dominio elaboró ocasiones de riesgo de cara al arco local. En la primera, tras un muy buen pase entre líneas del Mellizo, Lucas Castro falló en el mano a mano frente al arquero. En la segunda, un potente cabezazo de Capurro (casi a quemarropa) fue despejado magníficamente por Trípodi. Posteriormente a estas chances malogradas por los atacantes mens sana, Hugo Iriarte se retiró lesionado del campo de juego debido a fuerte molestia muscular y en su reemplazo ingresó Ariel Agüero. La salida de Iriarte obligó a Oliver Benítez a posicionarse sobre el sector izquierdo de la defensa y Agüero se situó como segundo marcador central acompañando a Fontanello. Pero no todas iban a ser malas para Gimnasia... En la tercera aproximación, en una jugada de carambola, el Lobo igualó el match. Un yerro de Fontanini, digno de una sección de bloopers de fin de año de Tyc Sports, le permitió a Castro rematar hacia el gol y luego tras la atajada del Uno, la pelota le rebotó en el pecho y terminó ingresando en el arco para establecer la paridad en el resultado.
   Motivado y confiado por la conquista del empate, Gimnasia prefirió reordenarse tácticamente y disminuyó notablemente en sus incursiones en ofensiva. Quilmes, golpeado y sorprendido por el gol insólito del volante tripero, al igual que el visitante, no propuso demasiado como para volver a pasar a ganar y se acercó nuevamente al área de Monetti recién sobre el final de la etapa por intermedio de una salida rápida de contraataque que culminó con un cabezazo desviado de Cerro.
   En el complemento, el trámite del encuentro fue totalmente distinto en relación a lo sucedido en la primera parte. En especial, la última media hora de juego estuvo colmada de dinamismo, nerviosismo y de varias situaciones de peligro frente a los arcos. Tanto Gimnasia como Quilmes intentaron realizar todo lo posible con sus limitaciones a cuestas en procura del triunfo.
   Los 15 minutos iniciales del segundo tiempo no presentaron ninguna acción de peligro ni siquiera oficiaron para cristalizar el dominio de un equipo sobre otro en ese periodo de tiempo. El ingreso de Neira en lugar de un deslucido Encina, le dio a Gimnasia más frescura y movilidad en la ofensiva. Sin embargo, a los 13 minutos, Capurro se retiró con una dolencia física y el Lobo perdió un jugador de suma relevancia en el mediocampo, ya que el ex Colón, es junto a Rinaudo el player que le brinda equilibrio y orden al territorio central de la cancha. Alan Ruiz, un joven de la cantera, saltó al campo de juego para suplir la ausencia del santafesino y para estampar su debut en Primera. Después de tanto cambio y reacomodamiento a las adversidades, a los 20 minutos Gimnasia se encontró con un regalo otorgado por la defensa anfitriona y de esa forma pasó al frente en el tanteador. Luego de un envío de Alan Ruiz hacia al área local, Leyes falló al despejar el balón adentro del área, ese error fue capitalizado por Castro, que velozmente habilitó a Claudio Graf, quién sin marca alguna, con un certero disparo al medio del arco desniveló las cifras en el marcador.
   Pero como le ocurrió a lo largo de todo este torneo, a Gimnasia le cuesta enormemente sostener resultados a su favor y esta vez volvió a padecer de esa deficiencia que le hizo perder tantos puntos. A los 33 minutos, tras un tiro de esquina desde el sector derecho, Fontanello perdió la marca en el área y Enzo Kalinski, en soledad, alcanzó a tocar la pelota para decretar el empate. Los 10 minutos finales se caracterizaron por ser de un "ida y vuelta" constante, en un duelo entre dos equipos con mucho por perder y poco por ganar. Quilmes tuvo dos posibilidades netas para marcar a través de un cabezazo apenas afuera de Vázquez y por intermedio de un remate desviado de Cauteruccio, que salió a escasos centímetros del palo izquierdo de Monetti. El Lobo también tuvo sus oportunidades para llevarse el festejo a La Plata. Remates desviados de Graf y Neira fueron las chances con las que contó el Tripero para sentenciar la historia sobre el epilogo.
   El punto sigue sin alcanzarle a Gimnasia, sobre todo para poder salir de la angustiante ubicación en la que se encuentra alojado en los promedios. Pero lo rescatable del Mens Sana en este partido, fue que dejó otra imagen: positiva, de entrega total, de sobreponerse a las desavenencias; alentadora por cierto, en comparación a lo que venía demostrando el elenco albiazul en presentaciones anteriores.
   La próxima fecha Gimnasia enfrentará a Banfield en 60 y 118. En caso de ganar y ante una nueva derrota de Huracán, el conjunto platense igualará al equipo de Parque Patricios en el promedio.

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