FALENCIAS VIEJAS, DERROTA NUEVA

Los errores propios lo dejaron con las manos vacías a Gimnasia en su incursión a Rosario. Como en la temporada pasada, falencias individuales y colectivas le costaron caro al Lobo, de manera que terminó pagando sus desaciertos con una derrota por la mínima diferencia frente a un conjunto Canalla que no realizó demasiados méritos como para quedarse con el triunfo pero que aprovechó al máximo la situación de peligro más clara que tuvo y con el oportunismo goleador de Gonzalo Castillejos le alcanzó para salir victorioso y obtener tres puntos que lo posicionan, junto con River, en la cima de la tabla.
Como si hubiese sido poco la caída en el Gigante de Arroyito, el equipo albiazul sufrió la expulsión de su entrenador, Osvaldo Ingrao, en el inicio del segundo tiempo (debido a que el elenco Mens Sana regresó al campo de juego diez segundo más tarde de lo estipulado); y a los 27 minutos del complemento perdió otro soldado cuando Ariel García se retiró expulsado por doble amonestación.
En cuanto a lo ocurrido en el partido, fue muy pobre la producción futbolística de Gimnasia durante todo el encuentro. Y justamente esa pálida actuación se explica a través del problema principal que tiene este equipo: no tiene juego, carece de generación, de triangulación, no consigue hacerse dominador de la tenencia del balón pero precisamente en este punto hay que detenerse. El Lobo no tiene un jugador que tome las riendas, no tiene un armador que origine situaciones de peligro o que abastezca a los delanteros. Rodrigo Marangoni (la última incorporación, no estuvo en el banco de suplentes) podría calzarse ese traje de enlace, de "enganche" y aportarle esa cuota de futbol que tanto necesita el elenco platense.
Las bajas obligadas de jugadores por lesión (casos de Choy González y Chaves) tuvieron una gran incidencia para Ingrao en el armado del equipo en la previa a este cotejo y ante la ausencia de futbolistas de características similares que pudiesen completar esos vacíos, el técnico diagramó una formación tendiente al orden y al equilibrio en la mitad de la cancha. De esta manera, prefirió reforzar la zona de volantes con el ingreso de Vittor (de buena labor en su debut con la casaca azul y blanca) y decidió adelantar a Capurro para que oficiara como una especie de nexo entre los dos atacantes y el mediocampo. Sin embargo, las mayores complicaciones del Lobo residieron en la defensa, específicamente en Abel Masuero y en Oliver Benítez.
En primer lugar, el desempeño de Masuero fue paupérrimo, deplorable, muy por debajo de su nivel. Justamente de una grosera falla de su autoría provino el gol de Central. Además, el ex Ferro estuvo muy impreciso (erró varios pases a pocos metros de distancia), notoriamente flojo en la marcación y demostró una falta de interpretación y de concepto graves para resolver distintas maniobras.
En segundo lugar, el bajo rendimiento de O. Benítez sorprendió negativamente de modo que el juvenil (tanto en el torneo pasado como en la fecha anterior) venía siendo uno de los pilares de la alineación tripera. El defensor estuvo inseguro, nervioso, dubitativo, y esas cuestiones se acrecentaron aún más después del tanto del local.
La primera etapa no contó con muchas chances de riesgo frente a los arcos. Pero en esa monotonía y en ese aburrimiento en que estaba convirtiéndose el match, el dueño de casa había logrado capitalizar la posesión del balón y sin exponer grandes esfuerzos, era superior a a su rival. Y dentro de ese marco de tedio y calma, llegó la apertura del marcador como consecuencia de una fatalidad del visitante.
A los 20 minutos, tras un mal despeje de Masuero, Castillejos recibió la pelota en soledad (sin marca alguna) y con un remate un poco defectuoso quebró la resistencia de Monetti y puso en ventaja a la Academia Rosarina.
Posterior al tanto del anfitrión, Gimnasia tuvo dos posibilidades para igualar el pleito. En la primera, luego de una ejecución de un tiro libre desde el sector derecho, Franco Mendoza conectó el balón de cabeza pero no lo pudo direccionar hacia al arco, de modo que su testazo salió desviado. En la segunda, ya sobre el final del capítulo inicial, nuevamente tras un centro desde una pelota parada, Vittor alcanzó al peinar el envío y la pelota pegó en el travesaño.
En el complemento, Gimnasia fue más de lo mismo. Siguió padeciendo de su escasez de ideas y más allá de que los ingresos de Vargas y Quiñones supusieron un mensaje ofensivo en una hipotética búsqueda del empate, el Lobo siempre vivió una misma realidad en Rosario: no podía arreglar, modificar o solucionar lo mal que había hecho por la simple razón de que no tenía con QUÉ, no tenía la/s herramienta/s para remontar la imagen y el resultado adverso que estaba experimentando. Y con este panorama desalentador, promediando los 25 minutos el Tripero se salvó milagrosamente de lo que hubiese sido la segunda conquista Canalla cuando Germán "Pirulo" Rivarola reventó la base del palo derecho de Monetti con un fortísimo disparo a la altura de la puerta del área. Dos minutos más tarde, el lateral-volante Ariel García debió abandonar la cancha al ser expulsado (en un episodio confuso) por doble amarilla.
Después de esa acción, Central no volvió a inquietar más a la visita. Si bien amagaba a liquidar el asunto con algunas aproximaciones en ataque de Ricky Gómez y Antonio Medina, ninguno de esos avances concluyó positivamente. Quizás por estrategia, por cansancio, por comodidad al estar en ganancia o por circunstancias de otra índole, el conjunto de Pizzi manifestó una pasmosidad inusual y en el último tramo del cotejo le cedió el esférico y el terreno a un team visitante que no se sabía su libreto. Era como darle un volante a una persona que nunca en su vida manejó un vehículo.
Gimnasia se mantuvo con esperanzas de empatar el encuentro únicamente por esa extraña postura tomada por Central en los últimos diez minutos. En ese lapso, Vargas estuvo muy cerca de estampar la igualdad con un remate desde afuera del área que se fue por encima del travesaño. Con pocos minutos en cancha, el delantero uruguayo hizo mucho más que Vizcarra y Mendoza, solamente con efectuar ese disparo. Ya en el epílogo, el Lobo intentó con centros sin sentido empujado por la desesperación pero ya no quedaba tiempo para más y su primera salida fuera del Bosque derivó en un trago amargo.
La tercera fecha para el Mens Sana recién tendrá lugar el próximo lunes cuando reciba en 60 y 118 a Patronato (Paraná) a las 21hs, en el que seguramente será uno de los encuentros que cierre la jornada Número Tres de este certamen de la B Nacional.
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