LOBO, LA TERCERA FUE LA VENCIDA

Gimnasia no pudo escaparle a su despiadado destino. El Lobo igualó 1 a 1 frente a San Martín (San Juan) el encuentro de Vuelta de la Promoción, y de esta manera descendió a la B Nacional después de estar 27 años consecutivos en la máxima categoría. Luego de haber esquivado el abismo en las dos promociones anteriores y de caminar por la cornisa en sus últimas tres temporadas en Primera, el conjunto platense no pudo conseguir un nuevo milagro que le hubiese significado la salvación y de este modo deberá jugar el torneo venidero en la divisional de ascenso. Sebastián Penco anotó el tanto de la visita en la primera etapa, mientras que José Vizcarra igualó el cotejo en el segundo tiempo.
El gol tempranero del elenco sanjuanino produjo un quiebre en el partido y le complicó aún más las cosas al equipo albiazul. La desconcentración de Pablo Fontanello a los 2 minutos de juego originó el principio del fin. El defensor ex Tigre perdió la marca del centrodelantero de la visita, Sebastián Penco, quién aprovechó al máximo de ese grosero error y ante la salida desesperada del Monetti remató por encima del arquero con un disparo que concluyó en la red y en el 1 a 0 parcial para el Santo. A partir de ese momento el Mens Sana estaba obligado a convertir dos goles para alcanzar la Permanencia.
Apresurado y necesitado por sus urgencias (que se tornaban cada vez más profundas y complejas), el Tripero se adelantó rápidamente en el terreno y un minuto después del festejo de los dirigidos por Garnero, estuvo muy cerca de llegar al empate con un remate cruzado de Jorge Córdoba que salió apenas desviado, a escasos centímetros del arquero.
Posterior a la acción de Córdoba, Gimnasia contó con dos posibilidades más para equilibrar el marcador. La primera surgió de los pies del Mellizo, quién con un estupendo pase entre líneas asistió a Lucas Castro, que se encontraba posicionado sobre la puerta del área. El volante recibió el balón y efectuó un débil disparo que careció de potencia y dirección, de modo que la maniobra fue resuelta sin problemas por el arquero rival.
La segunda situación de riesgo tuvo como protagonista a Alejandro Capurro, que alojado sobre el borde izquierdo del área grande remató con fuerza y su disparo se desvió en un adversario hacia afuera del campo. La ejecución del tiro de esquina se diluyó sin riesgo alguno para la valla visitante.
El conjunto de Garnero adoptó una clara postura de contraataque a sabiendas de la desesperación y de la presión del local por remontar la desventaja. Por consiguiente, el elenco cuyano supo como acoplarse al trámite del partido y obtuvo su rédito a través de la angustia y el desorden de un Gimnasia que cada vez se exponía más debido a la floja labor de sus laterales que (como en gran parte del certamen) no demostraban solvencia en la función defensiva y como si fuera poco, sus incursiones en ataques eran completamente improductivas.
En el complemento, el Indio Ortiz movió el banco de arranque y mandó a la cancha al juvenil Ariel García (debut absoluto en Primera División) en reemplazo de Abel Masuero. La inclusión del joven de las divisiones inferiores resultó muy positiva para el Lobo, ya que el lateral le dio un aporte notable al carril izquierdo del dueño de casa con avances interesantes y culminaciones fructíferas de las jugadas. Unos minutos más tarde tuvieron lugar los ingresos de Vizcarra y Alán Ruiz, dos jugadores de neta vocación ofensiva.
Sin embargo, los minutos pasaban para el Tripero y ese gol del empate y del descuento en la serie al mismo tiempo, no llegaba. Pero la esperanza no la perdían en el Bosque porque Gimnasia, con todas sus limitaciones y dificultades a cuestas, elaboraba chances para equiparar las cifras en el tanteador. Y previo al gol del empate, el team albiazul tuvo tres oportunidades para marcar.
En la primera, un remate-centro de Barros Schelotto casi termina en el fondo de la red y la pelota concluyó por encima del techo del arco. En la segunda, el capitán Guillermo nuevamente volvió a decir presente pero en este caso en el rol de asistidor con un gran centro a la cabeza de Córdoba, quién increíblemente despilfarró la ocasión y la pelota se fue por arriba del travesaño. Y en la tercera, otra vez el Melli (cuándo no?!) engaño a todos simulando patear un tiro libre y habilitó a Lucas Castro, quién ubicado sobre el punto penal no se pudo acomodar para rematar y su disparo -sin demasiada potencia- fue despejado al córner por un defensor.
Y a los 24 minutos el Mens Sana se encontró con la igualdad. José Vizcarra remató desde media distancia y su disparo (que iba direccionado hacia el medio del arco) se desvió en un defensor sanjuanino, el balón ingresó por el ángulo superior izquierdo de Pocrnjic y Gimnasia se abrazaba a la paridad y por ende, se ponía a tiro de la salvación.
Pero esa euforia, ese pensamiento entusiasta de un nuevo milagro divino, esos recuerdos de finales felices de las reválidas anteriores pasaron como un rayo por las adyacencias de 60 y 118 y se marcharon velozmente. Y no por arte de magia, sino por el desempeño que demostró el conjunto de Ortiz después de lograr el empate. El elenco albiazul comenzó a actuar de una manera imprecisa notoriamente pronunciada y el nerviosismo y el desconcierto generalizado se adueñaron del accionar de los players.
El equipo de Garnero tomó nota del estado de confusión global de Gimnasia y tuvo tres situaciones claras para liquidar el encuentro. La primera fue a través de un cabezazo del brasileño Roberval, jugada en la que el golero anfitrión respondió con aplomo. Las últimas dos aproximaciones de riesgo de la visita resultaron de maniobras de contragolpe que gracias a la intervención de Monetti y a un error en la definición no terminaron en una conversión.
Sobre el final del match, en una salida rápida de contra, San Martín agarró muy mal parado defensivamente al Lobo y Penco falló en el mano a mano con el Uno gimnasista, que le ganó en el duelo. Y en la última llegada de peligro del pleito, Mariano Messera comandó muy bien un contraataque, dejó al arquero en el camino y asistió a su compañero Barreiro, quién desperdició la oportunidad rematando desviado.
Sobre los 49 minutos, Héctor Baldassi hizo sonar su silbato y finalizó el encuentro en La Plata. San Martín de San Juan regresó a la élite del futbol argentino tras su paso en la temporada 2007-2008. Gimnasia descendió a la B Nacional luego de 27 años ininterrumpidos en Primera.
Crónica de una muerte anunciada la de este Lobo, que venía salvando las vestiduras año a año pero en este 2011 no pudo contra sus propios males y perdió la categoría por quinta vez en su historia. Pésimos manejos dirigenciales con los nombres de Juan José Muñoz y Walter Gisande a la cabeza, son los que lo llevaron a Gimnasia a este oscuro presente institucional y deportivo. Y si bien la actual comisión directiva encabezada por el presidente Delmar ha tenido sus desaciertos (la contratación de Ángel Cappa y la de los refuerzos para este campeonato, como uno de los ejemplos más evidentes); Muñoz y Gisande, personajes siniestros si los hay dentro de la esfera del mundo del fútbol, son los principales responsables de esta debacle y de esta triste realidad de un club devastado, destrozado, arrasado, saqueado, que "hasta le falta una tribuna de su estadio" como dijo el Guillermo Barros Schelotto. Ese Mellizo de gran temple y corazón, pasional como pocos, que resignó su reconfortante vida en los Estados Unidos y decidió venir a poner en juego su idolatría con 38 años para intentar salvar del tsunami al amor de su vida. Y esa idolatría aumentó todavía más, porque vino a poner el pecho a las balas, a tratar de encaminar una entidad aniquilada desde todas las aristas y por el principal motivo de su arribo: el Guille vino a ayudar, a enderezar un barco que era muy difícil sacarlo a flote y dejó bien en claro lo que es tener amor a la camiseta.
Una ardua tarea de reconstrucción, reconfiguración y refundación es la que deberá realizar Hector Delmar y toda su cúpula dirigencial para levantar a una institución plagada de problemas a montones que llegó a esta situación por una infinidad de errores y una sucesión de malas decisiones (en lo estrictamente futbolístico: burdas compras y/o prestamos de jugadores mediocres y estadías de técnicos incapaces). No será nada sencillo el "Operativo Retorno" para el Lobo, sobre todo porque primero tiene que reordenarse y hacer las cosas bien de una vez por todas para aprender definitivamente de los malos tragos, recomponerse y volver a ocupar un lugar en Primera División, ese lugar al que pertenece verdaderamente.
Goles: 1'PTSebastián A. Penco (SMS), 23'STJosé N. Vizcarra (GE)
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